¿Qué características debe tener un profesor para ser un buen profesor?
En todo centro, por muy inmovilista, caótico o tradicional que pudiera ser. siempre hay varios profesores que destacan por su grado de compromiso, por su especial dedicación a las tareas educativas, por su talante negociador, por su especial cariño demostrado hacia sus alumnos, además de cumplir con los distintos roles que su especialidad le precisa a cumplir.
Este para ser un buen profesor debe manifestar capacidades en el proceso de enseñanza-aprendizaje, entonces como docente debe estar muy concentrado y ocupado en su trabajo, puesto que cada conocimiento que entregue deberá seguir en ese rumbo lógico de aleación para que los alumnos sigan sumando estos conocimientos de forma significativa y lograr nuestro objetivo. Además veo la importancia del orden y planeamiento del currículum educacional para llevar un orden lógico y así generar este tipo de aprendizaje en nuestros alumnos.
El buen profesor tiene claro el concepto para qué enseñamos, en variados artículos se señalaba que el enseñar era solo la herramienta para obtener logros a nivel profesional, intelectual y en lo social, ya que obteniendo grados de cultura tendremos un ciudadano con una base moral sólida que prometerá un mundo mejor, en el cual todo se resuelva por la razón y además preservar su cultura e identidad en el tiempo.Pero, ¿que pasa con la enseñanza de nivel técnico-profesional? ¿Están adquiriendo conocimientos para ser mejores personas? ¿Para crear una mejor sociedad?
Seria un error pensar que lo que se hace para crear personas con capacidades y habilidades físicamente extraordinarias, lo que tenemos que internalizar como futuros pedagogos de esta materia va mas allá de lo físico o exterior. Debe estar enfocado a lo interior del estudiante, sea este un niño, un joven, o un adulto, y así tendremos una sociedad mas justa, mas abierta, de buenos sentimientos, con amor por lo nuestro, es decir, nuestras costumbres, nuestra cultura.
Además, debe tener el “control” a través de la disciplina dentro del aula, esta fluye normalmente en un ambiente sano de comprensión y de buenas relaciones entre profesores y alumnos, así como de actividades y trabajos escolares interesantes y asociados vitalmente con objetivos valiosos y significativos para los alumnos
El escolar no puede ser mirado como un simple número ahogado o sometido a la forma de comportamiento que subjetivamente le queramos imponer. El alumno debe ser respetado en sus prerrogativas personales, asistido con atención y orientado a actuar responsablemente.
El alumno debe ser escuchado acerca de sus dificultades escolares y personales, para que la escuela pueda, poco a poco, ajustarse mejor a los fines que se propone.
Manejar un ambiente adecuado para el aprendizaje, podemos recurrir a la psicología, la sociología, la investigación, hacer estudios, probar con otros elementos, ya sean medios visuales, mapas conceptuales, reflexiones teóricas, etc. Como conclusión a este punto diré que utilizando este abanico de elementos más nuestras propias ganas de enseñar, lograremos conducir a nuestros alumnos a la adquisición de hábitos, técnica y muy importante ser personas integrales y lograr aprendizajes significativos, que podrán ser entrelazados, utilizados y evolucionados con otros, generando correspondencia en todo su proceso educativo.
El buen profesor debe enseñar y cumplir con su objetivo teniendo en cuenta la diversidad de estudiantes y las distintas capacidades de estos, entonces su estrategia será agotar todos los medios posibles para conseguirlo, como por ejemplo:
Teórico: este prefiere aprender leyendo y escuchando
Activo: el alumno aprende haciendo
Visual: prefiere aprender con refuerzo visual (gráficas, carteles, diagramas
Auditivo: prefiere aprender escuchando
Entonces diré que para solucionar esta paradoja utilicemos una “enseñanza por ciclos”, donde cada ciclo responde a los estilos de aprender más comunes mencionados anteriormente y también mezclándolos y así desarrollar en todos nuestros alumnos la capacidad de recurrir a los diferentes métodos de aprendizaje, todo esto para inferir en sus capacidades de manera optima.
El profesor bueno tiene manejo de: Evaluaciones informales, evaluaciones basadas en el desempeño: Estas se basan en la enseñanza en clase y las tareas de todos los días.
Evaluar el conocimiento de contenidos: Los estudiantes deben aprender contenidos académicos correspondientes al nivel de su grado
El buen profesor sabe que mediante la evaluación de su cometido puede lograr superar falencias y mantener las cosas positivas, esta evaluación será en los siguientes ítems.
Capacidades pedagógicas: Grado de dominio de los contenidos que imparte
Emocionalita Responsabilidad en el desempeño de sus funciones laborales: Asistencia y puntualidad a la escuela y a sus clases
Relaciones interpersonales con sus alumnos, padres, directivos, docentes y comunidad escolar en general. Esta evaluación será extendida por los alumnos y además un auto evaluación.
Entonces puedo decir que el buen profesor cumple con todas estas característica. Pero de esta conclusión nace una interrogante, si todos los profesores en su época de estudiantes tuvieron que trabajar estas capacidades al igual que nosotros y lograron superarlas, ya que se titularon, ¿por que al llegar al aula de clases no les interesa
aplicar todos estos conceptos ya conocidos que le harán ser un buen maestro?
martes, 17 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?
Una definición teórica del concepto “evaluación del desempeño profesional del docente”
La evaluación del desempeño profesional del docente es un proceso sistemático de obtención de datos válidos y fiables, con el objetivo de comprobar y valorar el efecto educativo que produce en los alumnos el despliegue de sus capacidades pedagógicas, su emocionalidad, responsabilidad laboral y la naturaleza de sus relaciones interpersonales con alumnos, padres, directivos, colegas y representantes de las instituciones de la comunidad.
Evaluar al profesorado no es proyectar en él las deficiencias o razonables limitaciones del Sistema Educativo, sino es asumir un nuevo estilo, clima y horizonte de reflexión compartida para optimizar y posibilitar espacios reales de desarrollo profesional de los docentes, de generación de culturas innovadoras en los centros.
La evaluación es un juicio de valor que necesita referentes bien consolidados a los que tender y con los que contrastar la realidad evaluada, más esta constatación exigiría plena coincidencia en la identificación de tales referentes y en su aplicación.
La definición anterior nos proporciona una clave para la determinación de las dimensiones que debe comprender la operacionalización de la variable “desempeño profesional del docente”, y por lo tanto resulta muy útil para la construcción de una definición operacional del referido concepto.
Propuesta de un sistema de indicadores para evaluar la calidad del desempeño del docente.
Es necesario que el sistema de evaluación, que empleemos se base en ítems específicos de conductas que la investigación ha descubierto, que correlacionen positivamente con productos de la enseñanza. Tal es el caso de los indicadores que proponemos a continuación:
Capacidades pedagógicas: Grado de dominio de los contenidos que imparte, de la Teoría de la Educación, de la Didáctica General y de la Didáctica de la especialidad, capacidad para hacer su materia entretenida e interesante, calidad de su comunicación verbal y no verbal, capacidad para planificar adecuadamente el proceso docente – educativo, alcance de su contribución a un adecuado clima de trabajo en el aula, grado de conocimiento y tratamiento de las características psicológicas individuales de los alumnos, grado de información sobre la marcha del aprendizaje de sus alumnos, capacidad para crear un ambiente favorable para que el alumno conozca sus derechos y responsabilidades, y aprenda a ejercerlos, capacidad para desarrollar un proceso de reflexión autocrítica permanente sobre su práctica educativa
Emocionalidad: Vocación pedagógica, autoestima, capacidad para actuar con justicia, y realismo, nivel de satisfacción con la labor que realiza
Responsabilidad en el desempeño de sus funciones laborales: Asistencia y puntualidad a la escuela y a sus clases, grado de participación en las sesiones metodológicas o en jornadas de reflexión entre los docentes, cumplimiento de la normativa, nivel profesional alcanzado, implicación personal en la toma de decisiones de la institución
Relaciones interpersonales con sus alumnos, padres, directivos, docentes y comunidad escolar en general: Nivel de preocupación y comprensión de los problemas de sus alumnos, nivel de expectativas respecto al desarrollo de sus alumnos, flexibilidad para aceptar la diversidad de opinión y sentimientos de los alumnos y respeto real por sus diferencias de género, raza y situación socioeconómica.
Resultados de su labor educativa: Rendimiento académico alcanzado por sus alumnos en la o las asignaturas que imparte, grado de orientación valorativa positiva alcanzado hacia las cualidades de la personalidad deseables de acuerdo al modelo de hombre que se pretende formar, grado en que sus alumnos poseen sentimientos de amor a la Patria, a la naturaleza, al estudio y al género humano.
En conclusión estos ítems, serán calificados por nuestros alumnos, respecto a nosotros los docentes, y también como una auto evaluación. El fin de estas dos evaluaciones será al compararlas llegar a conclusiones, respuestas y soluciones. Con el fin de mejorar nuestra tarea como docentes, fortaleciendo lo positivo y mejorando lo mal calificado.
La evaluación del desempeño profesional del docente es un proceso sistemático de obtención de datos válidos y fiables, con el objetivo de comprobar y valorar el efecto educativo que produce en los alumnos el despliegue de sus capacidades pedagógicas, su emocionalidad, responsabilidad laboral y la naturaleza de sus relaciones interpersonales con alumnos, padres, directivos, colegas y representantes de las instituciones de la comunidad.
Evaluar al profesorado no es proyectar en él las deficiencias o razonables limitaciones del Sistema Educativo, sino es asumir un nuevo estilo, clima y horizonte de reflexión compartida para optimizar y posibilitar espacios reales de desarrollo profesional de los docentes, de generación de culturas innovadoras en los centros.
La evaluación es un juicio de valor que necesita referentes bien consolidados a los que tender y con los que contrastar la realidad evaluada, más esta constatación exigiría plena coincidencia en la identificación de tales referentes y en su aplicación.
La definición anterior nos proporciona una clave para la determinación de las dimensiones que debe comprender la operacionalización de la variable “desempeño profesional del docente”, y por lo tanto resulta muy útil para la construcción de una definición operacional del referido concepto.
Propuesta de un sistema de indicadores para evaluar la calidad del desempeño del docente.
Es necesario que el sistema de evaluación, que empleemos se base en ítems específicos de conductas que la investigación ha descubierto, que correlacionen positivamente con productos de la enseñanza. Tal es el caso de los indicadores que proponemos a continuación:
Capacidades pedagógicas: Grado de dominio de los contenidos que imparte, de la Teoría de la Educación, de la Didáctica General y de la Didáctica de la especialidad, capacidad para hacer su materia entretenida e interesante, calidad de su comunicación verbal y no verbal, capacidad para planificar adecuadamente el proceso docente – educativo, alcance de su contribución a un adecuado clima de trabajo en el aula, grado de conocimiento y tratamiento de las características psicológicas individuales de los alumnos, grado de información sobre la marcha del aprendizaje de sus alumnos, capacidad para crear un ambiente favorable para que el alumno conozca sus derechos y responsabilidades, y aprenda a ejercerlos, capacidad para desarrollar un proceso de reflexión autocrítica permanente sobre su práctica educativa
Emocionalidad: Vocación pedagógica, autoestima, capacidad para actuar con justicia, y realismo, nivel de satisfacción con la labor que realiza
Responsabilidad en el desempeño de sus funciones laborales: Asistencia y puntualidad a la escuela y a sus clases, grado de participación en las sesiones metodológicas o en jornadas de reflexión entre los docentes, cumplimiento de la normativa, nivel profesional alcanzado, implicación personal en la toma de decisiones de la institución
Relaciones interpersonales con sus alumnos, padres, directivos, docentes y comunidad escolar en general: Nivel de preocupación y comprensión de los problemas de sus alumnos, nivel de expectativas respecto al desarrollo de sus alumnos, flexibilidad para aceptar la diversidad de opinión y sentimientos de los alumnos y respeto real por sus diferencias de género, raza y situación socioeconómica.
Resultados de su labor educativa: Rendimiento académico alcanzado por sus alumnos en la o las asignaturas que imparte, grado de orientación valorativa positiva alcanzado hacia las cualidades de la personalidad deseables de acuerdo al modelo de hombre que se pretende formar, grado en que sus alumnos poseen sentimientos de amor a la Patria, a la naturaleza, al estudio y al género humano.
En conclusión estos ítems, serán calificados por nuestros alumnos, respecto a nosotros los docentes, y también como una auto evaluación. El fin de estas dos evaluaciones será al compararlas llegar a conclusiones, respuestas y soluciones. Con el fin de mejorar nuestra tarea como docentes, fortaleciendo lo positivo y mejorando lo mal calificado.
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